¿Existe
un método único de las ciencias?
Intentando
dar respuesta al problema del desarrollo científico Thomas Kunh toca un
concepto muy interesante; “la inconmensurabilidad” metodológica. Esta idea es
más bien una propiedad de casi todas las teorías publicadas hasta la fecha, y
es que cada paradigma habido y por haber, puede emplear técnicas o métodos
distintos para llegar a ciertas conclusiones, e incluso aunque naciesen de
paradigmas ya antiguos es raro que utilizasen el mismo método tradicional, solo
se toman elementos prestados. En filosofía de ciencia esta es la razón por lo
que no se pueden comparar teorías con otras porque las formas de proceder pueden
variar entre lenguajes, y que siguen
siendo válidos aún si no compaginan entre ellas. No es acaso funcional la
teoría newtoniana a pesar de las inconsistencias con la dinámica relativista de
Einstein. Si estaba en algún error ¿Por qué funcionan tan bien en el área de
ingeniería civil? ¿No fue rigurosamente sometida al método científico?
No
es entonces la ciencia un mundo lleno de ideas que van desde lo deducible, a lo
inferencial, a lo inductivo hasta lo abstracto; son liosas o incluso
anti-intuitivas, a veces hasta erróneas. Entonces no hay razón para
encasillarla dentro de una serie de reglas o pasos para darle validez, porque
la ciencia no se produce igual, está en función de tantas variables que sería
inhumano singularizarlo a “método”. Esto es de por sí, un devenir del texto que
aquí propongo que si ya bien he contestado gran parte de la pregunta faltan
temas por tocar. Dicho esto de antemano afirmo que estoy en de acuerdo con la
postura de Paul Feyerabend, y reafirmo en
que no existe un único método de ciencia. Es ese el concepto de anarquismo a
grande rasgos, una sociedad sin gobierno, ni ningún tipo de obediencia a las
reglas. Más bien acuerdos libres
establecidos entre grupos.
Tal
vez sea el capricho por el santo grial de las ciencias actuales: “una teoría
unificadora”. Tal utopía es todo un reto y más cuando nuestros conceptos
actuales más potentes divergen entre ellos. Siento que aún es prematuro pensar
en tal evento puesto que no hemos desnudado ni siquiera el 1% del conocimiento.
Por ahora necesitamos enfocarnos en que nuestros nuevos científicos no se
limiten a reglas que no están bien definidas (claro, sin caer en la
pseudociencia), y entender que los paradigmas deben ser protegidos, deben ser
mejorados y con el tiempo evolucionar a una forma mucha más completa. De la
crisis nacen nuevas ideas, no siempre se aprende de los hechos, a veces las
mejores explicaciones aparecen de mentes alejadas de lo convencional y no
debemos optar por apagar tal genialidad, simplemente porque no cumple con la
tradición, con el método científico. Entonces ¿Cuál es la función de los
argumentos? Las nuevas propuestas no buscan necesariamente convencer a la
comunidad de que esta en lo correcto, sino de contarle otra historia más allá
de juicios impregnados por lo clásico, por lo “fundamental”. Aunque parezca
irracional, en conjunto su función es dar respuesta a los interrogantes más
potentes, ¿Debería entonces optar por un método único cuando en realidad
vivimos en mundo cambiante? Nuestra historia es cambiante, cada vez aparecen
nuevos instrumentos que evolucionan en conjunto con nuestra comunidad científica,
nos permiten hacer observaciones experimentales mucho mejores a nuestros
antecesores, y en muchos casos ratificar conjeturas de autores incomprendidos.
El premio nobel de Einstein que no se le fue otorgado a pesar de su teoría
revolucionaria de la relatividad es uno de los caso más particulares, pues el
científico que se encargaba de evaluar
su teoría no la comprendió y al no existir “informes observacionales” no hubo
forma de comprobar que estaba en lo cierto. He aquí otro de los fallos en la
forma en qué se procede a denominar científico a algo. Tal vez Einstein no
mostró apego a los métodos convencionales, sino que optó por explicarlo a su
manera y fue eso lo que dejo perplejo a todos, porque no estaban en su área, y
su zona de confort. Era un campo totalmente desconocido para sus estándares.
Uno que reiniciaba por completo sus preceptos y los obligaba al cambio. Se tuvo
que esperar un eclipse milagroso para poder darle validez, y otros experimentos
como el actual sobre la existencia de los agujeros negros que en aquella época
eran inasequibles.
Ya
vimos que cada teoría tiene una técnica
diferente de hallar respuestas, pero no son soluciones únicas, es más; hay
muchos métodos para llegar a la misma conclusión. Esto supones que las teorías
pueden iluminar un poco la realidad pero existirán otras que la iluminen eso y
más. Entonces nuestro enfoque debe ir menos arraigado a que método utilizo,
sino a cual es más efectivo y responde
bien a la búsqueda de la verdad. El computación uno de los mayores problemas es
el de N vs NP, y también en la matemática. Actualmente hace parte de los 7
problemas del milenio. La idea es saber qué algoritmo se comporta mejor que
otro, y como ayudar a simplificar procesos para un menor coste de material
físico y tiempo. Aquí está la base de nuestra ciencia, “todo vale” en cuanto
sea eficaz. No deben omitirse entonces opiniones de ningún tipo por más
adyacentes que parezcan. El científico hace ciencia porque conoce la ciencia de
otros científicos. Entonces miramos que efectivamente una teoría no es mejor
que otra, solo simplifica mejor el trabajo, responde mejor, y su lenguaje nos
permite una mejor comunicación de la realidad. Pero si esto es verdad, ¿el
término “ciencia” no significa nada? ¿Cómo podemos distinguir incluso lo
pseudocientifico? ¿No hay método para saber con rigurosidad si algo es
científico?
La
ciencia no es método, es un conjunto de métodos que al final tienen cosas en común. La diferencia entre
ciencia y pseudociencia, es que esta última por medio de falacias y argumentos
no fiados de la razón, intenta acomodar la realidad a sus teorías; su lenguaje tiene
como función intentar moldear el comportamiento del mundo a sus pensamientos
dogmáticos y no el de explicar la realidad, además que al entrar en a la crisis
paradigmática se abstiene al cambio. Si bien propone Paul Feyerabend que todo vale al momento de argumentar las teorías
es también el caso para la validar al mismo, se puede hacer de muchas maneras
siempre y cuando el método de refutación comprenda bien la estructura de la
propuesta.
Y la última pregunta a responder es: ¿Por qué anarquista y no
pluralista? Paul Feyerabend en su libro “Tratado contra el método” se define a
sí mismo como anarquista, aunque el propio autor ha buscado enmarcar su teoría
en un planteamiento pluralista. Es curioso porque su idea primaria no era
encuadernarse dentro de una doctrina que paradójicamente gobierne al campo
científico, por eso opto por el dadaísmo epistemológico y luego por pluralista.
Esto dejando bien en claro que su intención es proponer una forma de vivir en
el mundo académico.
Referencias
T.S. Kuhn (1962).<<La
Estructura de las Revoluciones Científicas>>. Estados Unidos: University Of Chicago Press.
P.Feyerabend (1975). Tratado Contra
el Método. Barcelona: Ediciones Folio.
Anders Bárány (2001).El Premio
Nobel y el fantasma de Einstein. Project Syndicate.
William I. Gasarch (junio de
2002). <<The P=?NP poll>>.SIGACT
News.
Palabras sabias, que clase de escritura, es que es impresionante. Dios te bendiga, te guíe y obre en tí, para que digas creando y deleitándonos con tú magia.
ResponderEliminar